Todo va mal otra vez.
Pierdo tanto tiempo lloriqueando, pensando en cosas sin sentido, distrayendo mi razón de todo este caos rutinario; entonces, olvido todas las cosas que deberían ser "importantes".
Fallo en todos los otros aspectos de mi balanza cuando estoy desanimada o triste... ¿Ves? ¡Otro punto a favor de no enamorarse!
Simplemente no tengo cabeza para nada. Estoy a millones de kilómetros todo el tiempo, no tengo ánimos de nada (más aún porque todo lo asocio contigo), y aún así no encuentro una manera de concentrarme nuevamente sin perder el control o el rumbo de mis pensares.
Ugh... Desearía no haberte conocido y así no tendría que extrañarte nunca.