Por un momento en el dia quisiera dejar de pensar. Ensordecer mis pensamientos, ignorar los monologos internos que creo a diario, apagar mis emociones por completo y un dia dejar de recordar. Embrutecer mi memoria, olvidar poco a poco la curva de sus parpados, el color verdoso en sus ojos, las ojeras tan profundamente marcadas, como dos circulos oscuros cubriendo su mirada.
Creo que lo que en realidad deseo es el olvido, que sea compensado con el orgullo que probablemente deje tirado en otra parte. Y cuando creo que no le pienso mas, aparece de nuevo en mis pensamientos... su piel tan blanca y sus ligeras pecas sobre los hombros, la hendidura de sus labios, el marfil de su sonrisa tan picara, y la sensacion de tener su gelido cuerpo en mis manos. La intensa agonia en mi estomago me quemaba y parpadeaba continuamente para ignorar mis ganas que gritaban "bésame, bésame".
No esperaba ese beso tan repentino, tan fugaz, tan territorial. Me sentía en extasis, recuerdo que mis nervios eran tan grandes que no podía mover mis labios y entrelazarlos con los suyos. Estaba entumecida, quería ignorar mi cabeza y su lógica recordando en cada segundo lo poco saludable que es sentirme así por alguien. Desesperaba, quería rodearle entre mis brazos y decir ese montón de cursilerías que llegan a mi cuando estoy tan cerca de su piel, pero no podía, mi mente elabora una especie de filtro inteligente que me retenía los sentimientos de amor y solo dejaba esta intensa certeza que dice lo letal que puede llegar a ser.
Si tan solo yo importara en su vida, si tan solo sus ojos hablaran, si tan solo nunca le hubiera encontrado, si tan solo nunca hubiera imaginado todo este absurdo cuento de hadas con la persona mas fría y solitaria que he conocido jamás, si al menos yo pudiera amarme a mi misma lo suficiente como para creer que valgo mas que toda esta situación, si tan solo... Tu me quisieras con hechos y palabras. No es así, y lo sé, tu le diste sentido a la palabra desdicha.