Qué curioso juega el destino. A pesar que constantemente nos decimos no creer en él, es totalmente impresionante las jugadas que hace, y nos hace.
Justamente pasé todo el día hablando de él, de alguna u otra manera Fabio no paraba de hablar de esta persona que le gusta pero que no es para él y blah blah, y yo no podía parar de encontrarlo en cada una de sus palabras, tú sabes como va... de palabra en palabra, de recuerdo en recuerdo... y al final termino por nombrarlo y sentir ciento cincuenta mil convulsiones en todo el cuerpo; Lo cual por cierto, aún no logro descifrar si son positivas o negativas. En realidad ya no tiene importancia, igual pasan y se sienten como descargas eléctricas en todo el cuerpo... y en mi entrepierna también claro está.
La cosa es, que justamente estuve todo el tiempo llamándolo con el pensamiento, y justamente cuando preguntan "Marielen, ¿Qué harías si lo vuelves a ver?", aparece él con su aura de la mas indeleble perfección en el momento que menos pensé en toparlo. Quedé totalmente en shock, no podía siquiera pensar normalmente cuando me tocó, me sujetó por los brazos y me abrazó... no se emocionen, sólo fue un abrazo de esos que dicen "Tanto tiempo sin verte, amiga"... (maldición)...
Y que va, el resto de la noche ni siquiera pude centrarme en otra cosa que no fuera él. No miento, todo era: él riendo, él hablando, él caminando, él mirando, él respirando, él, él, él... (Y de nuevo, maldición).
No imaginan la frustración que es tener al posible amor de tu vida sentado a tu lado y saber que nunca será tuyo.
Entonces sigo teniendo esa sensación de agonía al estar cerca de él, queriendo estar en cualquier otro lado para no sentir ese impulso de querer hablarle y saber como va todo en su vida, y lo peor de todo, saber que va a doler. En fin, el mundo no fue tan simpático conmigo como para dejar que me cayera un meteorito encima, así que no pude evitarlo, tenía que hablarle, tenía que decirle algo... lo que sea... tan sólo poder hablar con él y sentir que sus ojos volvían a mirarme, que su voz volvía a hablarme, que de alguna forma en ese espacio y tiempo él volvía a ser mío en secreto.
No puedo explicar todo lo que su presencia me hace sentir, pero estoy esforzándome.
Ha pasado ya mas de un año sin saber de él, y la sensación sigue siendo exactamente la misma. Ojalá algo me llenara la mitad de lo que llena saber de ti.
Y así pasaron las horas, yo intentando mantener una conversación coherente y aparentemente sin intenciones de nada, mientras él se distraía con casi cualquier cosa, y yo sabía que nada de lo que decía tenia importancia alguna para él... pero que va, no me importa, en ese momento estaba conmigo y eso era suficiente para mi. Aún recuerdo el frío que invadió todo mi cuerpo cuando me propuso llevarme a mi casa para poder estar un rato mas hablando conmigo, y yo sabía que eso iba a terminar mal conmigo y pues, lo hizo.
Tan solo un segundo mas a su lado, uno mas y yo era totalmente feliz y completa.
Y yo no sé que hacer con ese sentimiento... Felicidad.
Entonces por si fuera poco... están estas frases que rondaran por siempre en mi cabeza: "Te voy a dejar entrar en mi burbuja, pero todo lo que esta en mi burbuja es mi territorio, y todo lo que está en mi territorio es mío, asi que tú eres mía ahora." oh shit, y yo como idiota diciendo: "Si, si, todo lo que quieras de mi.." (Maldición de patética ¿entienden?)
Pero como demonios debería importarme lo que sea con momentos como esa noche, donde me pidió ver las estrellas a su lado antes de irnos a dormir. Creo que nunca he tenido un momento de felicidad plena en mi vida, hasta ese momento. Nadie lo entenderá, porque nadie apreciaría tanto ese tipo de cosas como lo hago yo.
5 de la mañana y yo aún no podía creer todo lo que pasaba, él estaba ahí... de verdad estaba ahí hablándome y riendo, después de todo este tiempo, el volvía a estar ahí conmigo en ese instante. Y por un momento, tan sólo por un momento le creí cuando dijo que esta vez no se iría...
Pero todo volvió a la normalidad horas después, luego todo se esfumó como si hubiera sido un sueño.
Y probablemente así será por lo que resta de mi vida, ojalá y algún día ya no sienta la necesidad de fantasear con lo que dice de mi.