lunes, 21 de julio de 2014

No puedo dejar de preguntarme una y otra vez por qué lo has hecho. No puedo parar tan sólo por un segundo de cuestionar absolutamente todo... Tan sólo por un momento quisiera una explicación válida y coherente, algo que duela, pero cierto al fin. 

Maldición, como pudiste hacerme esto.